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Comunicado de la Secretaría Internacional de la GAATW en relación a la política de Amnistía Internacional sobre trabajo sexual

La Secretaría Internacional de la Alianza Global contra la Trata de Mujeres (GAATW, por sus siglas en inglés) acoge con satisfacción la política de Amnistía Internacional en lo que refiere a las obligaciones de los estados de respetar, proteger y garantizar los derechos humanos de las trabajadoras sexuales. Esta política se desarrolló luego de dos años de investigación intensa y de consultas con trabajadoras del sexo y otros actores diversos.

La GAATW se puso en marcha hace más de 20 años, con el fin de hacerle frente al discurso dominante de que la trata ocurre sólo en la industria del sexo y de que las mujeres de esta industria no son más que lamentables víctimas de explotación. Como feministas, nos solidarizamos con las mujeres en lo que respecta a la economía tanto formal como informal, incluida la industria del sexo, y mantenemos que aún en las situaciones más difíciles, las mujeres son capaces de demostrar un poder, una voluntad y una resistencia extraordinarios. La lucha que llevan a cabo las trabajadoras del sexo por sus derechos es la misma que la de las mujeres, inmigrantes, trabajadoras y trabajadores en todo el mundo.  

La política de Amnistía reconoce tanto esta lucha como la existencia de múltiples violaciones a los derechos de las trabajadoras sexuales. Estas violaciones son muchas veces perpetradas no por traficantes y clientes sino por los estados, algo que sucede, lamentablemente, con demasiada frecuencia en nombre de la lucha contra la trata de personas. La GAATW también ha documentado estas violaciones de manera extensiva, muchas veces en cooperación con organizaciones de trabajadoras sexuales, y repetimos incansablemente que la lucha contra la trata de personas no debe provocar "daños colaterales". Sin embargo, tal como lo señala la investigación sobre trabajo sexual que Amnistía llevó a cabo en Noruega, Hong Kong, Papua Nueva Guinea y Argentina, nada cambió en la última década y las trabajadoras sexuales todavía son discriminadas y privadas de sus derechos humanos.

Nos complace saber que Amnistía reconoce a la GAATW y a nuestros colegas de La Strada Internacional y de The Freedom Network de Estados Unidos, como organizaciones anti-trata que defienden los derechos de las trabajadoras sexuales. Las trabajadoras sexuales son las primeras interesadas en que exista una industria limpia y segura, libre de extorsión y explotación. Las trabajadoras sexuales y sus clientes se encuentran en una posición única para detectar casos de explotación y de trata de personas. La labor de nuestros miembros y aliados del movimiento a favor de los derechos de las trabajadoras sexuales es una prueba de ello. Sin embargo, en muchos países la condición de trabajadora sexual o cliente está penalizada, lo que significa que si denuncian casos de abuso también se están denunciando a sí mismos. En efecto, tal como señala Amnistía, la despenalización del trabajo sexual puede tener un efecto positivo para la lucha contra la trata de personas. Esto es algo que los gobiernos y otros actores en la lucha contra la trata necesitan reconocer.

Esperamos que la política de Amnistía le otorgue un nuevo ímpetu a las trabajadoras sexuales y a sus organizaciones para exigir a los gobernantes que se cumplan sus derechos y que el lema "nada sobre nosotras, sin nosotras" se vuelva por fin una realidad. 

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